Buscar este blog

martes, 22 de febrero de 2011

Game Over

He echado de menos esos días raros y alocados que viví contigo. Me dijiste que era un amigo, un gran amigo. Una persona especial y distinta que se había colado en tu vida. Que a mi lado sentías y vivías cosas hermosas, que a pesar de querer negarlo te llegó a embargar la ilusión. Lo vi en tus ojos, en tus labios y en el estremecer de tu cuerpo.

Pero después volvimos a este mundo real tan distinto de las historias de amor que se cuentan en las películas. Encontraste una excusa para engañarme, para justificarte, para poner fin a lo nuestro. Sembraste distancia entre los dos. Lo nuestro era una locura, y yo sólo fui una manera de aparcar tu soledad, de enterrar tu melancolía y tus autoengaños.

Todas las historias tienen un final y quizás la nuestra haya llegado a ese punto en el que buscas entre los recuerdos alguna chispa que no llega a encender la madera mojada después de tantas noches bajo la lluvia.

No hay culpables. Echémosle la culpa al tiempo que todo lo cambia. Mejor así. Se que he sido cobarde por alargar la agonía para no tener tu ausencia, por miedo a lo que sería sin ti. Egoísta por preferir tenerte a mi lado en blanco y negro privándome yo mismo de otros colores.

Se que me quieres y que siempre me has querido. Yo también te he amado, y aún hoy es el día que te quiero. Pero ha llegado la hora de tragar saliva, secar lágrimas y mirar hacia delante por separado.

Aunque caerás en el olvido me quedo con la grata sensación y convencimiento de que puedo, y de que estoy preparado para ilusionarme. Volver a sentir que estoy vivo, que creo en el amor verdadero y no en la cabezonería y falsedad con la que tú ensucias la grandeza que se encierra en esa palabra de cuatro letras. Siento que tengo mucho en mi interior, y que puede llegar ese día que cambiará todo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Acabó Operación Triunfo

Muchos llevaban ya varias semanas especulando sobre cuándo llegaría este día. Ya lo sabemos. El problema es que no acaba solo OT 2011, sino que acaba un programa que cumplía los sueños de unos pocos jóvenes que buscaban un sitio en el mundo de la canción.

Ganó Nahuel, pero antes pasaron muchas cosas. Empezó Nina atizando a Telecinco por fulminar el programa y dijo: "Telecinco ha fulminado uno de los únicos programas que fomentaba valores como el sacrificio. No dejéis de soñar. Telecinco no se merece OT". Unas críticas que acentuó Noemí Galera que lloró en una gala tanto como Geno en todo el concurso: "Si no nos hubierais cambiado tanto de día, hubieran venido cantantes como Juanes, Kylie Minogue o Ricky Martin. Que quede constancia".

La gala fue ágil, más que ninguna de las de este año. Parecía que los de OT querían reconducir el programa, pero ya era demasiado tarde. Trajeron a un montón de extriunfitos, pero la mayoría de ellos de tercera o cuarta fila. De la primera edición solo Bustamante y una desconocida Mireia.

Luego llegaron las actuaciones. Primero las nominadas: Geno y Coraluna. La segunda cantó El apagón y Abellán sesumó a las protestas contra la cadena: "Te tocó cantar El Apagón, ni que lo hubiera elegido el capo de Telecinco, Paolo Vasile". La primera cantó Desilusióname y antes de ser expulsada nos dejó para el recuerdo la frase “Déjame sufrir en paz”. Luego se marchó siendo así la primera expulsada de OT y también la última. Y siguieron las actuaciones.

En esas llegaron los finalistas: Álex, Jefferson y Nahuel. Parecía que cualquier cosa que no fuera una victoria de Álex y su ego era un fracaso del programa, pero ganó Nahuel. Este paraguayo ha destacado por ser una persona humilde. Tuvo unos orígenes difíciles en su país, donde tuvo que cantar en la calle desde los seis años para su familia. Sus lágrimas al conocer la victoria han sido muy emotivas y a más de uno le hicieron llorar. El próximo 4 de junio Nahuel presentará su primer disco en una fiesta especial, con Paris Hilton como maestra de ceremonias. 

Pero Operación Triunfo llegó a su fin y como no podía ser de otra forma, la última canción fue Mi música es tu voz, un clásico del programa.

Triste final para algo que en su momento fue mítico.

Viva OT!

David Teijeiro Prado




domingo, 20 de febrero de 2011

El último día de nuestra vida

Es ese día para tomar las decisiones que hace tiempo ya quisimos haber tomado pero que será imposible tomar ya. Éste es un día cualquiera para los demás, pero para tí, es el día en que todo se acaba, todo lo de aquí, todo lo de esta vida, termina, las últimas horas, los últimos minutos... y la vida se acabó. Comienza la eternidad.

Se fueron todas las oportunidades. Lo que hiciste quedó hecho y lo que no, quedó sin hacer. Ahí se quedan los placeres, ahí se quedan los sufrimientos, ahí se queda el dinero, el oro, la plata, la ropa, los perfumes. Se queda todo, todo lo que en esta vida te pertenecía. En tu maleta al otro mundo solo puedes llevar las buenas y las malas obras. Nada más.

¿Cuántas cosas te propusiste hacer en esta vida? Si volviera a empezar... pero aquí ya acaba todo. Muchas veces ocurre eso de pensar cuando pude y no quise, y ahora que quiero ya no puedo. Pero ahora, ¿qué importan las faltas que cometí en esta vida? Ya nadie me puede quitar lo bailado, aunque a veces las acciones de las personas una vez que pasaron ya no son nada. Son un simple recuerdo de algo que nunca más volverá.

Quisieras haber sido un buen hombre, un buen esposo, un buen amigo, pero ¿por qué no nos dedicamos a hacerlos ahora, en este momento? Querer es poder ¿no? Quererlo ser de una vez por todas y hasta el último día de nuestra vida, hasta el último aliento, aprovechar el tiempo.

¿Qué quisiera haber sido al final de esta vida? ¿Tendré que decir pude y no quise, o ya podré decir pude y quise?

...

David Teijeiro Prado

sábado, 19 de febrero de 2011

Eternidad

¿Cuántos años tengo? 

Ya no los tengo. Han pasado ya para no volver. He de morir, he de dejar todo lo que poseo.

¿Cuándo será? ¿Cómo? ¿En dónde? ¿Quién después pensará en mi? ¿Se acaba todo este mundo?

Mi conciencia me dice que no.

¿Qué me esperará después de esta vida? ¿Me salvaré o me condenaré? ¿Qué será de mí?

Tengo un alma que no morirá con el cuerpo, y esa alma soy yo mismo, que pienso, reflexiono, deduzco, recuerdo, quiero. Esta alma será un espíritu, será un alma eterna.

¿Qué me espera en la otra vida?

Yo espero que la felicidad. Tiendo irresistiblemente a ser feliz. En este mundo tengo la certeza de que existe, pero en la vida futura ¿la poseeré o seré para siempre privado de ella? Esta tierra no es el lugar de mi verdadera patria. Mi patria verdadera está más allá de las fronteras de esta vida. Si no la consigo seré eternamente desterrado, miserable, infeliz. Estoy acostumbrado en este mundo a ver como pasan las horas del reloj, a ver como todo transcurre.

¿Qué será la eternidad, ese momento que nunca acaba, ese instante que nunca tendrá fin?

Yo reconozco que en este mundo no hay casi justicia. Unas veces porque no se puede hacer, otras no se sabe hacer, y otras no se quiere hacer. Es necesario que si no la hay aquí la haya en la otra vida. Lo crea o no, me preocupe de ello o no, existe esa otra vida eterna donde cada uno tendrá su castigo o recompensa según hayan sido sus obras. Y esto, para siempre.

Realmente, ¿qué es lo que pensamos?

El injusto tiempo

La vida pasa, y pasa muy rápida. El hoy ya no es hoy, es ayer. Y el mañana ya no es mañana, es hoy. Cuando nos damos cuenta hemos crecido, como crece una planta, y solo nos queda el recuerdo, el recuerdo de conocer, el recuerdo de saber. Un recuerdo en el que todo te viene a la mente, las cosas buenas y las cosas malas, un recuerdo lleno de anécdotas para contar, de amigos de los que acordarse. Un recuerdo que no sería recuerdo si el tiempo se parara y no pasase. Un tiempo estático donde todo sería presente y no existiría pasado ni futuro, un tiempo inolvidable, inolvidable como todas esas cosas que aprecias, inolvidable como tus amigos, amigos a los que también les pasa el tiempo. Un tiempo pesado y persecutor, un tiempo que nadie entiende, que a nadie deja. Un tiempo que a veces te hace perder y otras ganar. Perder no es ser derrotado, perder es no ganar, ser ganado por un rival convertido en tiempo.

Desearía que ese tiempo desapareciese, que dejase de existir para siempre porque el siempre es eterno y la eternidad es para siempre, y el siempre no es nunca y el nunca nunca se usa. No se debe caer en el olvido, el olvido es malo, malo como el hambre, un hambre que te atrapa y no te deja sentir. Sentir sentimientos, sentir la brisa en la cara, sentir la noche y la mañana, sentir tu corazón. Un corazón lleno de afecto y de odio a la vez. Un odio transformado en cariño y un cariño transformado en amor, un amor placentero, un amor para siempre. Un amor con cariño, un cariño sin tiempo donde el olvido nunca se presentará. Un cariño para siempre.

David Teijeiro

jueves, 17 de febrero de 2011

Una carta al cielo


Buscando archivos por mi ordenador he encontrado un documento que una vez más me ha hecho pensar en lo dura que llega a ser la vida. Ver como gente a la que aprecias, a la que adoras se va así de repente, un buen día, sin tener tiempo ni siquiera a despedirte.
Esta es la carta que le escribí a una amiga hace ya casi 4 años.

Querida Rach,

No te he escrito antes porque no he tenido valor para hacerlo, las cosas han pasado muy deprisa, aunque ganas no me han faltado.

Hoy, viendo llover me acorde del día en que te conocí, ¿lo recuerdas? Hace ya unos cuantos años. Fue en el cumple de tu primo cuando aun éramos unos canijos. Recuerdo que cuando nos presentaron lo primero que hiciste fue sonreír. Me regalaste una sonrisa que desbordaba felicidad y ganas de vivir la vida al máximo, exprimirla hasta el último momento. Y así lo has hecho.

Doniños se convirtió en tu playa. La amabas, allí te sentías bien, como en casa, viendo la subida y la bajada de las mareas, las buenas olas para hacer surf, la gente que te quería y te admiraba, que no era poca. Día a día nos regalabas una sonrisa, un piropo, siempre, en los buenos y en los malos momentos. Con ella ayudaste a mucha gente, ¿sabes?

Hoy vienen a mi mente muchos recuerdos. Me acuerdo de ti en la playa de Doniños con una de tus inseparables amigas, Inés, siempre paseando de un lado a otro saludando a gente, riéndote, cogiendo olas. Hoy veo la lluvia caer y hecho de menos ir a Doniños.

Me vienen muchos recuerdos a la cabeza, muchas anécdotas, pero una de ellas sobrepasa a las demás: la última vez que estuve contigo. Era la víspera del día que me iba de vacaciones a Almería. Estábamos en la playa un buen grupo de amigos embadurnándonos en aceite, incluso quedasteis algunos para comprar un bote entre cuatro. Tomamos el sol, nos bañamos, hasta que llego la hora de irme.

Fuiste una de las pocas personas de las que me dio tiempo de despedirme, quedamos en vernos a la vuelta en la playa y en montarlas mucho los sábados de noche. Ese día no se me olvidará jamás. Yo te dije un hasta luego, que se convirtió en un adiós para siempre. Ya no te volvería a ver.

Ahora ya no puedo tocarte, sentirte, ya no estas a nuestro lado. Se que estás en un lugar mejor cuidándonos, animándonos para que regalemos sonrisas como las tuyas, pero desgraciadamente no son iguales, ni parecidas, y tenemos un gran vacío en nosotros.

Tengo la certeza de que algún día te volveré a ver, pero mientras tanto estarás siempre en mi corazón. No te olvidaré jamás.

Muy buenas olas Rach.

David Teijeiro.

¿Cuándo fue que empezamos a ser amigos?

Cuándo fue que empezamos a ser amigos? no lo sé, no me acuerdo, pero...no te parece gracioso que con tu pareja siempre quieras llevar la cuenta, recordar el día y el momento exacto en que nos conocimos, cuándo empezamos la relación, a qué hora, donde...Con la pareja celebramos aniversarios, y con los amigos, todo esto es algo que realmente sobra, no importa el momento exacto, la hora, el día en que los conoces, solo importa que a través de esos años, meses y días vas construyendo momentos inolvidables.

Con el presente construyes las anécdotas del ayer, recuerdas tal o cual fecha por cosas importantes pasadas a su lado, pero no tienes la presión de recordar que en un día exacto fue que empezasteis a ser amigos, es más, tal vez al principio esa persona te caía mal, o no pensaste que algún día podrías llevarte bien con el que hoy es tu gran amigo.

Estuve pensando en todo ello, y bueno, no importa si los conozco desde hace diez, veinte, cinco años o unos cuantos meses, lo importante es que en ese mismo tiempo se ha ido construyendo la confianza, el respeto, el cariño.

¡Cuantos años cuesta construirlos y que pronto se pueden echar a perder! Y digo esto porque ayer, mañana, pero sobre todo hoy os considero mis amigos, amigos que quiero muchísimo y con quien quiero convivir durante mucho tiempo.

“Recuerda que cada vez que sonríes se borra una tristeza y se ilumina una esperanza. Muchas personas entrarán y saldrán de tu vida, pero solo los verdaderos amigos dejarán huellas en tu corazón. Para manejarte a tí mismo, usa la cabeza; para manejarte con los demás, usa tu corazón!".

Esta es una gran frase de un escritor anónimo, pero una frase que, sin duda, en pocas palabras, refleja lo que quiero decir.

David Teijeiro.