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miércoles, 4 de mayo de 2011

El silencio solo estimula al verdugo

La violencia de género es la mayor causa de lesiones a las mujeres por encima de las violaciones callejeras, los asaltos o, incluso, los accidentes de tráfico. Cada quince minutos una mujer es maltratada en el mundo, un problema grave que hace que cada día se pongan en peligro las vidas de muchas de ellas.
El maltrato no es más que un tipo de violencia gratuita por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino. Entendemos que el sexo de una persona lo determina la naturaleza pero el género lo elabora la sociedad, es la definición de hombre y mujer definida psicosocialmente. Esto marca la desigualdad latente desde siglos atrás entre ambos sexos.
“Cuando trates con una mujer no olvides el látigo” de Nietzsche, parece un leiv motiv para muchos hombres todavía, a pesar de la repercusión que está alcanzando este delito en los medios en la actualidad. En buena medida gracias a los medios de comunicación el problema ha tomado un carácter global y se ha reconvertido en uno de los mayores problemas de nuestra sociedad. Hoy en día se dispone de medidas de todo tipo aunque muchas veces, desgraciadamente, no son trabas para los agresores.
No quiero ni imaginar cómo sería la vida de una mujer maltratada hace 20 años, sin apoyo inconstitucional, con el permiso social… Una historia vivida por una Carmen en los 50, o por una María en los 60 o por una Dolores en los 70.
Dolores fue una de las pioneras en sufrir malos tratos por parte de su pareja. Toda su vida había soñado con casarse, formar una familia y emprender una vida en común con su novio de “ocho meses menos cuatro días”. Era su primera pareja y se sentía muy afortunada.
Tal y como estaba entonces España, él decidió irse a Venezuela, y ella lo siguió a los cinco meses. Allí pasaron 22 años muy felices en los que las cosas les iban bien con sus dos hijas, así que decidieron probar suerte con un negocio.
En Venezuela eran muy habituales las “cafetinas”, una especie de restaurantes-bar con el aliciente de mujeres, así que un amigo de él les propuso ser socios. El negocio despuntaba y el dinero entraba en casa sin problemas.
Dolores trabajaba en casa y fuera de ella (fue una de las más importantes distribuidoras en Latinoamérica), siempre se consideró muy trabajadora y buena persona con todo el mundo, por tanto confiaba en recibir lo mismo. Un día cualquiera notó un cambio en la actitud de su marido.
Ella siempre había sido muy atenta con él y no entendía por qué le negaba sus caricias. El tiempo pasaba y ella veía progresivamente malos modos, caras largas e indiferencia… ya no sabía cómo mostrarle que estaba ahí.
Durante un tiempo calló e intentó negarse la situación continuando con su vida cotidiana, su trabajo y la dedicación a sus hijas. Sin embargo, una tormenta se acercaba para revolver todo lo que tanto le había costado conseguir. Su marido se volvía más y más violento tanto en la forma de hablar como en su comportamiento hacia su familia.
Dolores se refugiaba en un matrimonio amigo. A ellos les comentaba su situación para desahogarse. Isabel, una de sus mejores amigas, fue de las primeras que le intentó abrir los ojos. “Esas mujeres ya sabes como son, dicen hasta que les echan algo en la bebida. Son medio brujas”, la consolaba. Para entonces los episodios violentos se habían multiplicado.
Su marido llegaba muy tarde de cerrar la “cafetina”, trabajaba hasta bien entrada la madrugada y regresaba a casa como cualquier otro día. Nieves dormía plácidamente en cama, había acostado a su hija y descansaba de una dura jornada. Lo escuchó llegar y en parte se sintió aliviada de tenerlo en casa de nuevo con ella. Era su mujer y creía que él era bueno a pesar de todo lo que le estaba sucediendo. Hasta que se encontró con el suelo en la cara. Sin mediar ni un “buenas noches” la empujó fuera de la cama con todas sus fuerzas.
A ella lo único que le importó fue que su hija no escuchase nada. Se metió en cama a llorar en silencio entre las sabanas.
Casi cada día tomaba fuerzas de donde fuese. No daba nada por perdido y quería que todo volviera a ser como antes. Lo llamaba para pasear con sus hijas pero él siempre tenía cosas en la oficina o encargos importantes.
Dolores también trabajaba en el bar para ayudarles cuando podía, aún a riesgo de llevarse para casa un par de golpes en la cabeza con alguna taza “voladora”. Precisamente fue allí donde tuvo la confirmación de los que ya sus amigos le habían insinuado. Desde el almacén, entre cajas de botellas y vasos, quiso comprobar si el comportamiento de su marido cambiaba con los clientes o los trabajadores. Se subió tambaleante entre unos trastos y miró por la cristalera que dejaba pasar la luz. Su marido estaba en la barra con una de las muchachas bebiendo de la misma copa y de la mano. “Lo único que pude hacer fue irme para cama a morirme a llorar”, afirma ella.
Nunca lo denunció y tampoco sabía de más casos que el suyo. “Hoy en día sí lo haría, antes estaba tonta”, añade.
Tras año y medio de malos tratos físicos y, sobre todo, psicológicos, decidió que no podía soportar más en aquella situación. He aquí por qué fue pionera.
“Le dije todo y me fui al abogado para separarme”, cuenta, “que Dios me acompañe pero me voy. Mi hija sí que sufría, así que me fui… era el año 72”.
Desde luego que las cosas han cambiado mucho. Ahora tenemos una ley estatal y hasta una autonómica más reciente. Sin embargo, seguimos viendo más y más casos cada día en los medios de comunicación sobre la violencia de género que acaban en muerte para sus protagonistas. Teléfono de la mujer: 900.333.888

Todas las fotografías utilizadas en el reportaje pertenecen a la campaña contra la violencia de género Tolerancia Cero, que llevó a cabo el Ministerio de Igualdad. 

martes, 3 de mayo de 2011

Las siete vidas de Bin Laden

Foto trucada sobre la muerte de Osama Bin Laden
Si Osama Bin Laden tuviera siete vidas, como los gatos, aún le quedarían un par de ellas.
Dado por muerto por primera vez durante los bombardeos estadounidenses que pulverizaron las montañas de Tora Bora, su presunto óbito, siempre más deseado que real, se ha publicitado en varias ocasiones: por cáncer de riñón, de tifus, asesinado por alguno de sus lugartenientes... Hasta la infortunada Benazir Butto aseguró saber de buena tinta que el místico asesino y multimillonario había pasado a mejor vida, aunque, de haber sido así, la mejor vida, o la vida a secas, habría sido para muchas de sus víctimas, no señaladas ya por el dedo fulminante del iluminado.
En todo caso, muy muerto no debía estar cuando los telediarios de ayer sorprendieron con la noticia de su enésima muerte, aunque con una foto trucada de su cadáver.
Barak Obama anuncia la muerte de Bin Laden
Barak Obama, aludiendo al «quirúrgico» operativo del comando que presuntamente ha acabado con la vida del saudí, ha dicho que al fin «se ha hecho justicia». Se trata, desde luego, de unas palabras para consumo interno, muy interno, pues dejando a un lado que la justicia no se imparte a tiros, con ellas se pretende justificar las guerras de invasión cuyo móvil se dijo que era la caza de ese hombre, y, paralelamente, cerrar el círculo de la venganza por los salvajes atentados del 11-S y sus heridas.
Miles de personas celebran la muerte de Bin Laden

Sin embargo, mejor para todos habría sido su captura vivo a fin de ser juzgado por una corte internacional y  recibir la condena que merecieran sus crímenes monstruosos. Además habría proporcionado valiosísima información para esclarecer atentados del pasado y prevenir futuros.
Osama Bin Laden, el mal, ha muerto. Pero el mal en todas y cada una de sus formas sigue aquí, instalado en el mundo.
Otra cosa no habrá entre el elemento humano, pero competencia para hacer insufrible la vida del prójimo, y la del prójimo inocente sobre todo, no falta. Lo que sí falta es ver el cadáver, no el falso cadáver que se ha presentado, sino el verdadero de Bin Laden, para cerrar el círculo de las siete vidas del desdichado personaje.

jueves, 28 de abril de 2011

El nacimiento de una creencia dañina



Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y sobre ella, un montón de bananas.
Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo golpeaban.
Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le dieron una tremenda paliza.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el porqué de tales palizas.
Un segundo mono fue sustituido y ocurrió lo mismo.
El primer sustituto participó con entusiasmo en la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y, finalmente, el quinto de los veteranos fue sustituido.
Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentaba llegar a las bananas.
Si fuese posible preguntar a alguno de ellos porqué pegaban a quien intentaban subir la escalera, con certeza la respuesta sería:
“No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así.”
¿Te suena conocido?
No pierdas la oportunidad de pasar esta historia a tus amigos, para que de una o de otra manera, se pregunten por qué seguimos “golpeando” y porqué estamos haciendo las cosas de una manera, si tal vez las podemos hacer de otra.


El hombre psicológicamente esta formado para seguir al poder. Donde esté el mas fuerte física, mental o espiritualmente segun el lugar y la situación. Vivir en una realidad lógicamente materialista, es poder. Allí nos acomodamos y no queremos dar un paso atrás. Empresarios exitosos, comerciantes exitosos, industriales exitosos, politicos exitosos. Están continuamente seguidos por una sociedad cercana que los apoya para mantener sus STATUS, y que nadie los toque porque sacan a relucir sus destrucciones mentales.

miércoles, 27 de abril de 2011

La escena pierde a María Isbert

A un día del fallecimiento de la francesa Marie France Pisier, musa de François Truffaut, a los 94 años dejó de existir una de las favoritas de Luis Buñuel.
María Isbert, una de las grandes de la escena española, falleció a los 94 años en el hospital de Villarrobledo (Albacete) a consecuencia de un agravamiento de las distintas afecciones que sufría por su avanzada edad. Entrañable e incombustible, la artista hizo disfrutar con su saber hacer, tanto como protagonista o como actriz de reparto, a generaciones y generaciones de españoles desde la dura posguerra hasta la actualidad, cuando la enfermedad la apartó del gran público.
La actriz, hija del actor Pepe Isbert y de Elvira Soriano, nació el 21 de abril de 1917 en Madrid. Pronto sintió el tirón por las tablas y debutó en 1939 de la mano de su padre con la obra de teatro Nuestra Natacha. Sólo cinco años más tarde, en 1944 interpretó su primer papel en el cine con la película La vida empieza a medianoche, del director Juan de Orduña.
En 1949 se casó con el actor húngaro Antonio Spitzer, con el que tuvo siete hijos, entre ellos los también actores Tony Isbert y Carlos Isbert -doblador de Homer Simpson o James Gandolfini, en Los Soprano, entre otros-. Su carrera estuvo ligada a la comedida, donde su gracia y maneras la hicieron destacar en obras de teatro como El refugio, Milagro en Londres, Cartas de mujer, El cianuro, ¿sólo o con leche? o El patatús.
Sin embargo, María Isbert es más recordada por sus papeles en el cine, donde la comedia también dejó hueco a la tragedia a lo largo de 250 películas. Así, en los años 60, tomó parte en los repartos de Un rayo de luz de Luis Lucía, Viridiana de Luis Buñuel', El verdugo y las comedidas La gran familia de Fernando Palacios -junto a su padre Pepe Isbert-, Botón de ancla de Ramón Torrado, Recluta con niño y Los ladrones son gente honrada de Pedro L. Ramírez, El cochecito de Marco Ferreri o Un dos tres, al escondite Inglés de Iván Zulueta, entre otros muchos títulos.
Los inolvidables
Con la llegada de la democracia, la actriz participó en películas como El bosque animado y Amanece que no es poco de José Luis Cuerda, o Vaya par de gemelos, de Pedro Lazaga. Las nuevas generaciones la recordarán con La gran aventura de Mortadelo y Filemón de Javier Fesser.
En la pequeña pantalla también tomó parte en series inolvidables como La casa de los Martínez (1967-71), Celia (1992) y Villarriba y Villabajo (1969).
Nunca se despidió del gran público al que ella tanto quiso. Su última aparición tuvo lugar en el Teatro Circo de Albacete para entregar a El Brujo el XIII Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert. Durante los últimos años vivía en la localidad de El Provencio (Cuenca), cerca de su familia. Entre los galardones recibidos tenía la Medalla de Plata de las Bellas Artes, el mismo Premio José Isbert y era académica de honor de la Academia de las Artes Cinematográficas de España.

lunes, 25 de abril de 2011

Tristes y solitarios sin Antonio Vega

«La física cambió mi vida. Cambié mi postura ante el mundo cuando comprendí a Einstein. Cuando supe que el camino más corto entre dos puntos no es la línea recta. Cuando empecé a imaginarme cosas como qué pasaría si me montase a caballo en un haz de luz». Así era Antonio Vega, amante de los gatos, escritor de cuentos y relatos, admirador de Tolkien y Asimov, constructor de maquetas de trenes, vigilante de las estrellas, físico de vocación: «Me gusta trabajar con las manos, tengo un taller guapo; llevo un año con una maqueta muy grande, de seis metros por tres, con un esquema de cuatro circuitos combinados, todo digitalizado, está muy bien. Y tengo un telescopio, si no hubiese sido músico sería astrofísico». Así hablaba, muy animado por compartir una de sus pasiones, con motivo del regreso de Nacha Pop, la banda que fundó con su primo Nacho García Vega en 1978.
Poeta de corazón, que dejaba de palpitar a los 51 años, con mucha vida a sus espaldas y mucha también por delante. En aquel reportaje incluso hablaba de ser padre: «Yo no he tenido hijos porque pensé que no era lo mejor, porque la vida que he llevado no era la mejor para ofrecer a un crío. Pero ahora es cuando estoy pensando en la posibilidad de llevarlo a cabo, de tener uno». Muchas ilusiones por cumplir aún. Incluso estaba grabando nuevas canciones para un disco, entre ellas Antes de haber nacido, que presentó en Bilbao, ciudad donde dio el último concierto acompañado de su banda antes de la crisis que lo ha llevado a la tumba.
«No me iré mañana / no sin antes algo más que ver, / no me iré mañana / aún es pronto para envejecer», cantaba. Aunque el disco homenaje, ése que le hacen a uno cuando ya no está, le llegara en 1993 con el título de Ese chico triste y solitario pese a que él dijera no reconocerse en esa descripción y que no le hiciera mucha gracia el tema. Hoy, los tristes y solitarios son sus compañeros de la música y una legión de fieles que se juntan en bares para pinchar una vez más sus canciones, himnos ya de varias generaciones: Tesoros, El sitio de mi recreo, Lucha de gigantes, Relojes en la oscuridad, Esperando nada...
Aquel reportaje se gestó en un bar de la plaza Dos de Mayo, en plena Malasaña, muy cerca del Penta, local que Antonio hizo famoso con su hermosa canción La chica de ayer, escrita con 17 años durante la mili, en la playa de la Malvarrosa, y elegida por muchos como la mejor del pop español y la más representativa de la Movida. Cada noche, a las cuatro, el Penta cierra sus puertas con ese tema, como homenaje al genio que se fue y que arrancará de madrugada más de una lágrima bañada en alcohol. Entonces, en aquel reportaje, sentados los dos primos muy apretados, a punto de emprender una gira de nuevo juntos, Nacho García Vega abrazaba a su primo, Antonio, y llenaba sus silencios en la entrevista, reía, le agarraba, como si no quisiera dejarle ir, ahora que volvía a tenerle cerca, después de que Nacha Pop se disolviera allá por 1988 y ambos emprendieran carreras por separado.
Ahora se le fue de nuevo, pero ahora de verdad, por culpa de una afección pulmonar, supuestamente un cáncer que al principio parecía neumonía. «Era una persona única como única ha sido su contribución al panorama musical de este país. Nos quedarán sus grandes canciones, que nos han emocionado a todos y con las que han crecido varias generaciones». «Le he querido prácticamente desde que nací», se emocionaba García Vega, que se queda con Lo que tú y yo sabemos, y «con cualquier mirada cruzada en el escenario durante tantos años».
Y eso que Antonio estaba convencido de que lo iba a superar. Eso cuentan los que le han podido visitar en el hospital las tres semanas que ha permanecido ingresado. Que los primeros días, cuando estaba más lúcido, pensaba que saldría de ésta como había salido de muchas. Como cuando murió su amada Margarita del Río, un golpe del que sobrevivió, pese a que no muchos confiaran en ello, y que dio origen al disco 3.000 noches con Marga (2005). Pero esta vez, tras la confianza inicial de sus primeros días ingresado, el genio se ha ido apagando y moría. Finalmente.
Después de dos décadas enterrándole, o eso decían muchos, armados de cariño y admiración por el artista y asustados al verle cada vez más deteriorado, sin poder creer del todo que hubiera dejado la heroína. «Yo nunca me he ido. Siempre he estado aquí y sigo estando», dijo en más de una ocasión. Con todo, reconocía que había desarrollado un humor negro del que hacía gala: «Sí, ja, ja, alguna vez he pensado en dejarme caer en el escenario para pegarles un susto, ya que tanto decís, ahora vais a hablar con razón. Nacho y yo tenemos un sentido del humor muy especial, hemos aprendido a ridiculizar lo que no nos hace gracia y a reírnos de lo que sí la tiene. De todas formas, me agrada que la gente esté pendiente y se preocupe, siempre en términos positivos. Cuando no es así, procuro que me dé igual, hacer oídos sordos».
El mundo de la música en España llora la pérdida del que ha sido la influencia de muchos de ellos, el mismo que acaba de formar trío con esos otros dos brillantes artistas cuyos nombres estuvieron también ligados a la droga y que ya se fueron, Antonio Flores y Enrique Urquijo.
«Probablemente sí exista una frustración, la de viajar al espacio. Siempre tuve verdadera pasión por la astronomía. Lo que me falta por sentir, y pienso que tal vez no lo voy a sentir nunca, es la ingravidez del espacio», dejó dicho. Ahora está cabalgando ya a lomos de un haz de luz, la suya propia. «Sólo al final cobra sentido la soledad / cuando el silencio es total / queda el espacio para pensar»...

jueves, 21 de abril de 2011

Semana Santa: Jueves Santo

"Fecha en la que se conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. En ella, Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía, donde Él se hace presente a través de la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y su Sangre, y el sacramento del Orden Sacerdotal"

Santísimo Cristo de la Misericordia
La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirlo tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció "en la noche en la que iba a ser entregado". 
El Evangelio de San Juan presenta a Jesús "sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía" pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.
San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.
María Santísima de la Piedad
Este día por la mañana en todas las catedrales los obispos celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes y en ella renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo. Además, se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal y la unción de los enfermos. 
La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, un día como hoy, la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28, 26).
Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19).
Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26).
Como dice el prefacio de este día: "Cristo verdadero y único sacerdote, se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya". Pero esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa "en la Cena del Señor".
Paso del Prendimiento de Nuestro Señor
En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos "directamente" ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.
Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien". 
Por eso esta Eucaristía debe celebrarse lo más solemnemente posible.
Son muchos los gestos que se evocan en el Jueves Santo. Uno de ellos es el signo de humildad y sencillez que realizó Jesús al lavarle los pies a todos sus discípulos, diciéndoles que ellos se los deben lavar unos a otros. En verdad les dijo que "el siervo no es más que su señor, ni el enviado más que quien lo envió" (San Juan 13, 16), y el sacerdote en la liturgia lava los pies a doce feligreses.
Cristo de la Penitencia
Después de celebrar la Eucaristía se expone el Santísimo (Ostia Consagrada) y se realizan vigilias de rezo en signo de la oración de Jesús en el Monte de los Olivos la noche antes de ser entregado a los romanos.
La Biblia cuenta que terminada la cena de Pascua, el Mesías y sus apóstoles se dirigieron al Monte de los Olivos a orar. Él se distanció un poco, rezaba y sudaba cada vez más fuerte, comenzó a sentirse angustiado porque sabía lo que venía, y un ángel del cielo lo reconfortó.
Cuando fue a buscar a los apóstoles se dio cuenta de que estos se habían quedado dormidos. Él les dijo: "ha llegado la hora en que el Hijo de Dios deba de ser entregado. Levántense, ya se acerca el que me va entregar".


viernes, 15 de abril de 2011

Viernes de Dolores

Santísima Virgen de los Dolores
Hoy es viernes de Dolores, día señalado en el calendario. Muchos de vosotros tendréis a quién felicitar. En mi familia hay dos; mi tia Mariló y mi prima María Dolores. A primera hora de la mañana ya las estaremos llamando, son pequeños detalles que reconfortan. Esos que a veces olvidamos y tanto alegran. Que piensen, que se acuerden de nosotros. En ocasiones es barato hacer feliz.
Además con el viernes de Dolores se abren, ya, las puertas de una Semana de Pasión. Ya estamos con los libritos de los horarios, mirando una salida o a qué hora pasa tal Cofradía por la esquina donde me gusta verla venir. Eso, porque habrá que buscar dónde, ya que detrás de los palcos se hace misión imposible, aunque viniera el mismo Brad Pitt dando saltos como en la película. ¿Habéis visto dónde empiezan?, desde la Iglesia de Dolores, frente por frente a la Plaza de Amboage. Pues a buscarse la vida y echarle horas a los pies. A mí lo que me gusta, es moverme. Eso de estar sentado a verlas venir nunca me atrajo. Claro que uno va siendo mayor bueno, algo más mayor, y ya no se aguanta igual.
En TVG, con el resto de un excelente equipo, que cada año te acercan los sonidos de las Cofradías como si fueran aromas, porque hasta el incienso parece olerse cuando ellos cuentan lo que no se ve. 
Paso de la Santísima Virgen de los Dolores de Ferrol
Y nosotros mientras tanto con los horarios en la mano y a esperar la salida de la borriquita. Si no la veo desde la cruz guía es como si viera una película empezada. Siempre ha sido así; me gusta verlas venir a los lejos con su majestuosidad y elegancia. Hermosas y silenciosas o por el contrario con el acompañamiento noble de las Bandas. Pero ¡cuidado!, que como te distrajeras un momento se colocaban delante los últimos en llegar y... no era plan después de llevar, ni se sabe cuantas horas, y no poder rozar el manto de la Virgen, y pedirle un deseo mientras nos santigüamos. Pero hay una calle, que es mi calle en Semana Santa. La que no se desprende de mis preferencias. Sigue siendo mi sitio. Méndez Núñez. Ahí se junta bullicio, alegría, devoción, sentimiento y algo de anarquía también, pero con mucho respeto.
Buena Semana Santa y felicidades Dolores.