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viernes, 18 de marzo de 2011

¿Una opción oportuna?

Hace más de diez años que entraron en el mercado español, pero son todavía unos desconocidos. Los esfuerzos llevados a cabo por la Administración en esta década para fomentar en España una cultura del genérico no tuvieron el éxito esperado. La deficitaria educación sanitaria en torno a los genéricos tiene todavía que superar muchos recelos, incluso entre los propios médicos.

La decisión de la Consellería de Sanidade de poner en marcha un catálogo de medicamentos abrió heridas en los colectivos afectados. El departamento de Pilar Farjas solo buscaba un ahorro para mantener el sistema de salud público, aunque no contaba encontrar tantas piedras en el camino.

Pero lo que no se puede negar es la constancia de la conselleira, que luchó contra viento y marea para sacar adelante su proyecto. Ayer mismo recibió el apoyo del TSXG, que rechazó la demanda de la Federación de Farmacias de Galicia que reclama la suspensión del decreto por el que entró en vigor el catálogo de medicamentos, y autoriza al Gobierno autónomo para que siga aplicando su catálogo de medicinas a bajo precio.

Los argumentos que dio el Tribunal Superior son un estacazo para las farmacias, ya que considera que el recurso, cuando da argumentaciones sobre la ineficacia de los genéricos frente a los que no lo son, no van acompañadas de pruebas documentales o de informes que avalen esta premisa. Y, a falta de pruebas de que se esté jugando con la salud de los gallegos, los jueces dictaminaron que no existe riesgo que obligue a suspender el plan de ahorro puesto en marcha por la Xunta.

Esa es la clave del problema planteado por los colectivos que se oponen. «Deberían de saber que los genéricos son medicinas que cuentan con el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento y tienen las mismas propiedades que los fármacos con marca comercial», señala Farjas. Por lo tanto, cualquier duda sobre desigualdad en la eficacia terapéutica, estaría fuera de sospecha sobre su efectividad.

No quiere esto decir que la Xunta vaya a sacar adelante su proyecto de rebaja en la factura que los gallegos pagan para el cuidado de su salud. Depende del recurso de Farmaindustria y del que presentó el Gobierno ante el Tribunal Constitucional.

Los argumentos de quienes se oponen al catálogo se centran en la discriminación que sufrirán los pacientes gallegos con respecto a los de otras comunidades al no poder acceder a determinados fármacos. Algo que muchos ven como una falacia.

jueves, 17 de marzo de 2011

Un recuerdo de la infancia

Mi entrada de hoy no va a ir ni de asesinos, ni de políticos muertos, ni de sitios que me gustan. La entrada de hoy va a ser un homenaje.

Un homenaje a mi generación, la generación de los 90, la última generación que se crió en la calle sin ningún peligro. Los niños de ahora están todos lobotomizados con videoconsolas, ordenadores y parafernalia así. Nosotros nos levantábamos a las 10 de la mañana y a las 11 ya estábamos en la calle, volvíamos a comer y a las 4 (O 3 si no había que hacer deberes, ¿os acordáis de los cuadernos rubio?) ya estábamos de nuevo en la calle.

Cuando yo era pequeño pasarse una tarde entera jugando a la consola era impensable, no solo por la razón de que eran pocos los colegas que tenían consolas y sus padres les dejaban llevar colegas a casa, si no porque todos preferían andar haciendo el gamberro por ahí.
 
Recuerdo aquellas tardes de verano con la pandilla. Saltábamos a las fincas de los vecinos a robar fruta y comíamos hasta que no nos podíamos ni mover. Los chavales de ahora se ponen ciegos a gominolas, luego extraña que estén todos obesos.
 
¿Quién no recuerda todas esas tardes jugando a ladrón y policía con pistolas de bolitas o jugando al fútbol en descampados enormes marcando porterías con piedras? Ahora eso es impensable, todo está lleno de urbanizaciones y mierdas varias, saltas un muro y tienes a 4 policías detrás y medio vecindario apaleándote.

Recuerdo aquellas tardes al salir del colegio jugando al diábolo o a la peonza, echándonos piques para ver quien hacía el truco más difícil. O jugando al guá con las canicas. Saber jugar bien a estos juegos significaba ser el triunfador del patio, era el éxito asegurado.

¿Y quién de vosotros no tuvo nunca un álbum de cromos? Recuerdo (aunque a mi nunca me haya gustado el fútbol) aquellos cromos del Super Depor, de cuando Bebeto, Donato y todos esos, ¿Quién diría que yo me iba a acordar de eso eh? Eso sí que era fútbol y no lo que hay ahora, que parecen pases de modelos.

¿Y nuestros juguetes? Nuestros juguetes eran una pasada, aguantaban todo tipo de meneos y nunca te aburrías de ellos. Aquellos Scalextric, Legos y Micromachines con los que nos pasábamos horas imaginándonos historias y creando nuestras propias aventuras. 

¿Y los playmobil? Los playmobil de nuestro tiempo eran los reales: El barco pirata, el circo, el hospital, el helicóptero de rescate…Eso eran playmobil y no lo de ahora, que el barco actual lo metes en la bañera y zozobra.
 
Yo nunca tuve Gijoe, pero recuerdo con nostalgia aquellas tardes jugando con mi Action Man. Le ataba una bolsa en las manos y lo tiraba por la ventana una y otra vez como si fuera un paracaidista. Anda que no llevó palos ese muñeco ni nada…y seguro que si lo busco todavía lo encuentro entero.

¡Y cómo olvidarse de Simón, de aquellas pizarras “mágicas” para dibujar y de los juegos de magia! ¿Y Ondamanía, aquellas espirales de plástico de colores que se pasaban de una mano a otra?
 
 
Hablemos ahora de nuestras meriendas y golosinas:

El bollycao y las pantera rosa, aquellos bollos que solo conseguíamos que nos compraran cuando nos portábamos bien y que saboreábamos como si nos fuera la vida en ello.

Es imposible olvidar aquellos sobres con polvos de colores que se mezclaban con agua y daban como resultado una bebida increiblemente deliciosa que no duraba nunca mas de cinco minutos, el Tang.
 
Si os digo la verdad ni siquiera se si todavía existe, la próxima vez que me pase por un supermercado preguntaré y si todavía hay me llevaré unos sobres para recordar viejos tiempos.

Y ya en ocasiones excepcionales podíamos hablar de comernos un mikolápiz, un polo de hielo o un frigopie, aquellos helados con forma de pie que sabían a ¿Fresa? y que se derretían misteriosamente rápido y acababan pringandonos las manos enteras.


O un caramelo “push pop”, aquellos caramelos que para que salieran había que pulsar por debajo y que al final chupabas mas el plástico que el caramelo y acababas con la mano llena de babas. Un paquete de caramelos pez o unas pulseras de caramelo (que manoseabamos hasta la saciedad antes de comérnoslas). Unos peta zetas (Eran de risa, no había nadie que se resistiera a hacer el gilipollas cuando se comía un sobre de estos) o chicles bubaloo.

¿Y la tv de nuesta época?

Yo recuerdo que cuando tenía clase apenas veía la tv, los míticos simpsons o cosas de casaSteve urkle!) al mediodía y como no, Xabarín club mientras merendaba (todos los niños gallegos lo adorábamos).

 Pero los fines de semana recuerdo que me levantaba a las 8 de la mañana (¡No necesitaba despertador, era increíble!) y me tiraba en el sofá hasta la hora de comer o hasta que me venian a buscar mis amigos, viendo las series que daban en todos los canales, alternando cuando daban publicidad.

Oliver y Benji, Power rangers, Club Disney, Club Megatrix, Bola de dragón, El equipo A, etc…Podría tirarme horas diciendo series que molaban.


La lucha libre de nuestra época, ¿cómo olvidar al mítico Hulk Hogan?Eso si que era lucha y no lo de ahora, ¡los nuestros estaban curtidos!

Ahora le toca a Pokemon, pero no a los 100 millones de pokemon de colores que hay ahora, si no a los 150 pokemon, los reales. Aquello sí que fue una revolución: álbums de cromos, muñecos, serie de tv con las peleas estilo oliver y benji, que no se acababan nunca o te cortaban en lo mejor…

Y por supuesto, los juegos de la Gameboy. Ser entrenador pokemon era todo un reto aunque no lo parezca, ¿eh?

Nada más empezar te sometían a la peor elección de tu vida: Qué pokémon escoger para empezar a jugar. ¿Cómo voy a escoger un pokémon si ni siquiera se de que va el juego?

Aún así yo era más de squirtle, decían que era una mierda, pero no había quien aguantara una ventisca.

¿Y el pobre pikachu en el amarillo? Ni Dios lo quería, todos lo tenían en el ultimo cajón del PC de Bill, era la oveja negra de los pokémon, ¡Y lo peor de todo es que ni siquiera le podías pasar el marrón a un colega con el cable link, porque no te dejaba moverlo!

Acabo de recordar el mítico truco de clonar cosas con el cable link: Ponías a pasar algo y cuando estaba por la mitad apagábais los dos la Gameboy y al encenderla había dos posibilidades: Que los dos tuviérais el pokémon o el objeto a clonar o que simplemente se fuera a tomar por el culo y desapareciera.

Que mítico era clonarse al mew de otros colegas o caramelos raros para subir de nivel…

De todas formas mew no era difícil de conseguir. Era un puteo, eso sií pero difícil difícil… Era el truco aquel de las islas fallo, ¿recordáis? Dar cinco pasos en la zona safari, salir, entrar, salir, ir a no se donde, volver a la zona safari y…¡Pum! Ya estabas en islas fallo. La verdad es que era un poco raro eso de pasear por una zona hecha con números y cosas sin sentido, no se a quien se le habría ocurrido…
 

Bueno, hay que decir que ahí no solo salía mew, también salia… ¡Missigno! Aquel pokémon que era una interrogación (si no recuerdo mal) y copiaba lo que hacían los pokémon enemigos. 

El objetivo final de pokémon nunca lo entendí, se supone que era vencer a Gary en la liga pokémon, pero podías vencerlo una y otra vez que nunca conseguías nada nuevo, solo 15 minutos de textos que no se podían pasar dándole a la B y otros 15 min de créditos, cosa que suponía una eternidad porque no podías apagar la Gameboy, si lo hacías no podías guardar el juego…

¡Tranquilos!, se que me olvido de muchas cosas, pero como comprenderéis no puedo nombrarlas todas. De todas formas ahí van unos cuantos recuerdos más:

Tamagochi, aquella mascota que si te olvidabas de ella en vez de morirse se subia a su nave espacial (WTF?) y se iba volando para no regresar. (Si querías que naciera de nuevo tenias que reiniciarlo dándole al botoncito de detrás con la punta de un boli).

Las manos locas, que normalmente venían de regalo en las bolsas de patatas y lo mas normal era o que se te quedaran pegadas al techo y tu madre las despegara y las tirara a la basura o que las tirara a la basura directamente sin darte tiempo a pegarlas en el techo.

Los maletines de plastidecor: Todo el mundo con sus cajas de 12 colores en clase de dibujo y cuando alguien sacaba su maletín de lápices, ceras y rotuladores de colores era como si se apareciera la virgen. Y los bolis de 10 colores.

Los tazos de chester cheetos, que se clasificaban en:
  • Tazos normales
  • Chiquitazos: En ellos aparecían imágenes caricaturizadas de chiquito con sus frases célebres.  
 
 
  • Magic tazos: Unos tazos con un holograma en el que se podía ver su imagen cambiar dependiendo del ángulo en el que se miraba. 
 
  • Mega tazos: Igual al normal pero con la parte posterior amarilla y con el texto “mega tazo”. 
 
  • Master tazos: Eran unos tazos con un tamaño y peso superior a los normales que se conseguían dentro de las bolsas de aperitivos grandes. 
 
  • Macro tazos: Los macrotazos eran mas grandes que los master tazos, pero eran del mismo grosor que los normales.
Y después había los porta tazos y las pistolas dispara-tazos. Recuerdo que cuando estuve en el hospital porque me operaron de amigdalas me regalaron una pero me la acabaron quitando porque le disparaba a los médicos.
 
Y muchas más cosas que me dejo pero que no puedo nombrar porque son demasiadas, creo que con todo lo que os dejé ahí arriba hay suficiente para empezar a recordar y tener ataques de nostalgia, yo los tengo y no os imagináis como echo de menos esos años, es una pena que no vayan a volver, ni para nosotros ni para nadie.

Este tocho va dedicado a toda mi generación, los del 90. Aunque nunca lleguemos a conocernos ni a vernos las caras sabemos que fuimos la excepción, la última generación bien criada y con libertad, y que tenemos tanto en común que solo con cruzar una mirada con un desconocido de nuestra edad sabemos que el vivió cosas similares a lo que nosotros vivimos en la infancia. Esa mirada que aunque sea en silencio intercambia información de todo tipo, como diciendo: “Yo se lo que tu sabes y tu sabes lo que yo se”.








 


miércoles, 16 de marzo de 2011

16 de marzo de 1521: Magallanes llega a Filipinas

Las islas Filipinas fueron descubiertas por Hernando de Magallanes en 1521. El nombre de Filipinas le fue dado por otro navegante español llamado Juan de Villalobos, en honor del príncipe de Asturias, que iba a ser Felipe II. Manila fue fundada en 1572. Los principales rivales de los españoles en la colonización fueron los mahometanos del Oriente, a quienes llamaron moros por la analogía con sus afines del norte de África. Finalmente, a mediados del siglo xvii, quedó asegurado el dominio español, después de luchas con holandeses y portugueses.
 
Hacia fines del siglo xix el sentimiento nacionalista filipino comenzó a manifestarse contra el dominio español; entonces apareció en escena la figura de José Rizal, que finalmente fue ejecutado en 1896. En este año tomó incremento la revolución, y en ella se destacó el caudillo Emilio Aguinaldo, jefe del movimiento. 

Los filipinos habían declarado su independencia y Aguinaldo era presidente provisional, cuando estalló la guerra entre España y Estados Unidos. Vencida España, el archipiélago quedó en poder de los estadounidenses, y las relaciones con el nuevo dominador no fueron nada cordiales. Hubo luchas en Manila, y se sucedieron las guerrillas hasta 1902.

Sometido el país, y de acuerdo con lo estipulado en el Acta Jones de 1916, gradualmente el Congreso de Estados Unidos fue concediendo a los filipinos su autonomía. Finalmente, en 1932 aprobó un plan por el cual se constituía la república filipina, pero con ciertas restricciones y disponiendo la libertad total en un término de diez años. Pero este plan fue rechazado por los filipinos, que anhelaban mayores libertades. Por último, en 1934, ambas partes aprobaron un segundo plan, que empezó a cumplirse en 1935. En noviembre de ese año Manuel Quezón fue elegido presidente.

 Sin embargo, los filipinos no llegaron entonces a obtener su completa libertad, pues se vieron atacados por un nuevo enemigo: en 1940 las tropas japonesas, en guerra con Estados Unidos, invadieron el archipiélago, y sólo después de casi cuatro años de dura lucha fueron desalojados por las tropas que comandaba el general Mac Arthur. 

Luzón y Mindanao fueron reconquistadas, palmo a palmo, en sangrientos ataques cuerpo a cuerpo. Además, en aguas de las Filipinas se libraron dos dantescas batallas navales en cuyo desarrollo quedó aniquilada la flota nipona.

La total independencia de las Filipinas fue solamente proclamada el 4 de julio de 1946, como digno premio al gran esfuerzo desplegado durante la guerra.

martes, 15 de marzo de 2011

Fotogramas de plata 2011




Elena Anaya y Javier Bardem, el gran ausente, han ganado los Fotogramas de Plata a mejores actores de cine en la 61 edición de estos premios que se entregaron en el teatro Joy Eslava de Madrid y que también reconocieron a Malena Alterio y Luis Merlo en teatro y Blanca Suárez y Gonzalo de Castro en televisión.

Estos premios de interpretación, que entrega la revista especializada Fotogramas según las votaciones de sus lectores, se han completado con los premios a mejor película española, Pa negre, y mejor película extranjera, La red social, que eligen los críticos de cine. 



En una gala presentada por Anabel Alonso y con guión de Dunia Ayaso y Féliz Sabroso, Javier Bardem repitió hazaña tras los Goya y con su papel de Uxbal en Biutiful, además de la nominación al Oscar y el premio en Cannes, ha conseguido también el que es su séptimo Fotograma de Plata.

Elena Anaya, que en los Goya perdió frente a Nora Navas, se estrenó en estos premios por la apasionada interpretación en la película de Julio Medem Habitación en Roma.

En el apartado de interpretaciones en televisión, la joven Blanca Suárez, que ha rodado con Pedro Almodóvar La piel que habito, se ha alzado como la mejor actriz por su trabajo en El internado, mientras que Gonzalo de Castro ha merecido el galardón por Doctor Mateo, serie con la que ya ha ganado el TP de Oro y el Ondas. 



En lo relativo a las interpretaciones teatrales, dos miembros de grandes familias del mundo del espectáculo han sido premiados: Malena Alterio, por Madre Coraje y sus hijos, dirigida por Gerardo Vera, y el que fuera su compañero en Aquí no hay quien viva, Luis Merlo.

El hijo de María Luisa Merlo y Carlos Larrañaga ya había ganado un primer Fotogramas de Plata por su interpretación en Gorda, pero esta vez ha sido su trabajo en Tócala otra vez, Sam, bajo las órdenes de Tamzin Towsend, el que le ha reportado el galardón. 



En tiempos de Internet, Fotogramas otorga también el premio al intérprete más buscado en su página web, resultando ganador el ídolo juvenil Mario Casas, que optaba también al premio al mejor actor por 3 metros sobre el cielo, pero que ha tenido un gran año con títulos como Carne de neón en la gran pantalla y Los hombres de Paco en la pequeña.

Y, finalmente, como cada año, la revista quiso homenajear la carrera de un gran profesional del cine, la televisión y el teatro españoles. El realizador oscense Carlos Saura, responsable de clásicos populares como Ana y los lobos o recreaciones musicales como Tango y Sevillanas, ha sido el elegido en esta edición.

lunes, 14 de marzo de 2011

Demasiado incluso para Japón

Japón ha resucitado ya varias veces. Ha conseguido sobreponerse a grandes desastres naturales y militares.
En 1923, un terremoto destruyó toda la región de Tokio y mató a 100.000 personas. A pesar de eso, siguió convirtiéndose en una potencia industrial y militar y empezó a conquistar otros países de Asia.

En 1945, Japón estaba destrozado tras perder la Segunda Guerra Mundial, concluida trágicamente con las dos bombas atómicas que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki. La reconstrucción empezó inmediatamente y con una velocidad increíble.

Entre los años 60 y 80 del siglo pasado, los japoneses deslumbraron al mundo con sus cámaras, sus aparatos electrónicos y sus coches baratos, pero fiables. Se convirtieron en la segunda economía del mundo a pesar del reducido tamaño de Japón y de tener un mercado interior relativamente pequeño.

En 1995, el terremoto de Kobe causó daños valorados en 100.000 millones de dólares, pero Japón salió adelante una vez más.

Ahora puede ser distinto. Si se confirman las fugas radiactivas, nos encontramos en una combinación de terremoto, maremoto y accidente nuclear. Una mezcla del histórico terremoto de Tokio y la bomba de Hiroshima. Puede ser demasiado incluso para un país tan disciplinado como Japón.

Se ha quedado corto Naoto Kan, el primer ministro nipón. No es su crisis más grave desde la Segunda Guerra Mundial; es la más grave de toda su historia reciente.


viernes, 11 de marzo de 2011

11-M: Siete años después

Hoy es 11-M. 

Siete años han pasado desde el Día de la Infamia.

Todavia se nos siguen poniendo los pelos de punta cuando recordamos esa mañana del 11 de Marzo cuando al poner la televisión escuchábamos la noticia.

Es dificil describir lo que uno siente en ese momento, dolor, desolación... impotencia.

Se trata del mayor atentado cometido en Europa hasta la fecha, con diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes a la hora punta de la mañana, entre las 07:36 y las 07:40.

Más tarde, tras un intento de desactivación, la policía detonaría, de forma controlada, dos artefactos que no habían estallado, desactivando un tercero que permitiría, gracias a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores.

Fallecieron 192 personas, y 1.858 resultaron heridas.

Desde aquí quiero rendir homenaje a todas esas victimas y dar nuestro apoyo a todas esas familias que perdieron a sus seres queridos hoy hace 7 años...

Madrid, no os olvidamos.



jueves, 10 de marzo de 2011

Na fin do mundo: A maldición das secuelas

A estrutura da historia desta terceira aventura dos piratas do Caribe convértese na principal fonte de decepcionantes sorpresas: a falta de imaxinación á hora de crear novas personaxes, a pouca confianza nas tramas sinxelas converte a amálgama de sucesos que se encadean nun mosaico caótico deseñado para captar a atención momentánea do espectador e desligalo da visión de conxunto. Entretén pero seguindo a traxectoria doada da fragmentación en bloques de acción, hipnotizando ao espectador con secuencias impecables na súa espectacularidade visual.

Desta maneira, impídelle alonxarse para contemplar o todo e poder xulgar a verdade da película. Non interesa unha ollada global, porque entón é posible captar os ocos inmensos dunha trama escrita baseándose na adición de elementos e nos puntos de xiro continuos, pero ignorando a composición de personaxes e a continuidade respecto ás cintas anteriores.
Se xulgamos os momentos un por un atopamos algunha secuencia que se consegue achegar a aquilo que se podería considerar cinematográfico, e logra rozar a fibra do espectador máis esixente, recordándolle os logros da primeira película: ao comezo da historia, cos condeados a morte entoando unha fermosa canción para alertar da inxustiza aos piratas; as intervencións da única personaxe ben composta e brillantemente interpretada, o contraditorio capitán Jack Sparrow; a unión de todos os capitáns dos barcos piratas, que esperta o espírito do que sempre representaron. E aínda resulta máis triste se temos en conta que tanto a posta en escena coma os efectos visuais están tan coidados como se agardaba. Tampouco se pode ignorar a magnificencia da súa banda sonora. Insuficientes segundos para unha metraxe de tres horas, chea de piropos argumentais que converten a triloxía no que xa se prometía na segunda entrega: un híbrido entre as aventuras e a fantasía.